Facilita conversaciones respetuosas para abordar conflictos, recuperar la confianza y construir acuerdos que fortalezcan el vínculo y el cuidado mutuo.
Favorece la autonomía y el bienestar cotidiano mediante estrategias concretas que fortalecen rutinas, participación y desempeño en actividades significativas.
Evalúa y trata dificultades emocionales con un enfoque integral, combinando criterios clínicos, escucha activa y seguimiento personalizado de cada proceso.